Poesía y Fútbol


La colección Visor de poesía celebra su número 800 con la edición de Un balón envenenado. Poesía y fútbol. Una recopilación de algunos de los mejores versos que el balompié ha inspirado y cuya selección ha corrido a cargo del poeta Luis García Montero (del Granada y del Madrid) y del editor Chus Visor (del Atlético de Madrid). 250 páginas que son un buen resumen, en verso, de cómo ha evolucionado el fútbol en este país.









Algunos poetas antologados: Rafael Alberti, Luis García Montero, Eduardo Chirinos, Ramón Cote Baraibar, Osvaldo Picardo, Mario Cuenca Sandoval.




Rafael Alberti
(Puerto de Santa María, Cádiz, 1902-1999)

Puesto a elegir se sentía partidario del Cádiz. No comprendía bien el misterio del fùtbol, pero sabía que era un deporte difìcil. Debido a su historia de exiliado republicano, le ponían nervioso las banderas rojigualdas cuando jugaba la selección española. Aunque las comparaciones son odiosas, daconfaba del baloncesto por ser un juego en el que se llegan a colar más de cien goles. En su libro Cal y canto (1929), publicó la "Oda a
Platko”.

PLATKO
Santander, 20 de mayo de 1928

A José Samitier capitán

Nadie se olvida, Platko,
no, nadie, nadie, nadie,
oso rubio de Hungría.

Ni el mar,
que frente a ti saltaba sin poder defenderte.
Ni la lluvia. Ni el viento, que era el que más regía.
Ni el mar, ni el viento, Platko,
rubio Platko de sangre,
guardameta en el polvo,
pararrayos.

No, nadie, nadie, nadie.

Camisetas azules y blancas, sobre el aire,
camisetas reales,
contrarias, contra ti, volando y arrastrándote,
Platko, Platko lejano,
rubio Platko üonchado,
tigre ardiendo en la yerba de otro pals. ¡Tú, llave,
Platko, tú, llave rota,
llave áurea caída ante el pórtico áureo!

No, nadie, nadie, nadie,
nadie se olvida, Platko.

Volvió su espalda el cielo.
Camisetas azules y granas flamearon,
apagadas, sin viento.

El mar, vueltos los ojos,
se tumbó y nada dijo.
Sangrando en los ojales,
sangrando por ri, Platko,
por tu sangre de Hungría,
sin tu sangre, tu impulso, tu parada, tu saldo,
temieron las insignias.

No, nadie, Platko, nadie,
nadie, nadie se olvida.

Fue la vuelta del mar.
Fueron
diez rápidas banderas
incendiadas, sin freno.
Fue la vuelta del viento.
La vuelta ú. corazón de la esperanza.
Fue la vuelta.

Azul heroico y gnana,
mandó el aire en las venas.
Alas, alas celestes y blancas, rotas alas,
combatidas, sin plumas, encalaron la yerba.
Y el aire tuvo piernas,
tronco, brazos, cabeza.


Luis García Montero
(Granada, 1958)

Pertenece A unAa generación anterior a la de los polidepor-
tivos. Como niño de barrio, aprendió a jugar al fùtbol en las
calles, regateando piedras y contrarios. Fue un buen extremo
izquierda. Es socio del Granada Club de Fútbol y del Real Ma-
drid. Su idea de la perfección es que el equipo juegue bien y
gane. Si le dan a elegir prefiere que gane. Le gustan las mu-
jeres del Atleti. En su libro Vista cansada (2008), publicó el
poema "Domingos por la tarde".


Domingos por la tarde


A veces las infancias escapan de sí mismas
y corren por la lluvia mismas como en fuera de juego
sin oír las sirenas de los árbitros

es verdad que son mares en un vaso de agua,
pero hay olasque tienen esas espumas
de las alineaciones,
paraísos que aguardan los despachos
del minuto último
o días que amanecen
con la tranquilidad de un tres a cero,
de un cinco a cero en punto de la tarde.

Por lo demás también hay labios
en el extremo izquiero del domingo,
lesiones en las dudas del mañana
pasados que regresan
igual que una llamada de teléfono.
- ¿Y lo de ayer? Sonríe la memoria
cuando parece amiga del equipo contrario.

Las verdades del área
son rectas de dudosa geometría,
como ardientes amores de ficción
en manos de un penalti.
Por eso saben mucho
de la felicidad y la belleza.

No conviene que demos a estas cosas
un valor excesivo.
Son noventa minutos en un vaso de agua.
Pero a mí me han quitado muchas veces la sed.


Eduardo Chirinos 
(Lima, 1960)

ROMA-CARTAGO


Roma y Cartago frente a frente iban. . .
RafaelAlberti

Casuarinas y eucaliptos ondean majestuosos
alrededor del patio.
En la acequia se hunde la escuadra naval de Cneo,
barquichuelos de papel y cintas engomadas de colores.
Más allá el gran edificio (residencia de los curas)
y una inmensa banda con la insignia del colegio.
-"Buenos días, Padre"
-"Buenos días, señor Chirinos".

La campana de bronce advierte con
puntualidad a los ejércitos,
legiones de niños apostados detrás de sus carpetas.
"La batalla de hoy será librada en el campo de la ortografía,
uno a uno desfilarán ante la negra pizarra
y obedientes copiarán nuestro
dictado".

Muy joven era Aníbal cuando juró odio
eterno contra Roma,
casi la edad de estos niños que sin saberlo
repiten esa guerra. ¿Es que siempre
ha de ganar Roma?


"Los mejores estarán en ese bando", dice el Padre
"Conviene tener a todos juntos".
(Cartago tiene mala fama.
AIIí los más sucios y flojos de la clase, el
vago Amílcar (que ha desertado) y las
tropas de Hispania: soldados dispuestos
a seguir a quien copie más en los exámenes o
comulgue dos veces en un mismo día).

Es hora del recreo.
Cartagineses, tirios, uticenses se reúnen
junto al arco para escuchar a Aníbal.
Tiene en su poder un mapa de Ampurias, un
cuerno de guerra y dos
didracmas. Parece que piensa retrasar
este partido.

El sol calienta sin piedad los arenales que
circundan el colegio.
Se respira un ambiente de guerra anterior
a la batalla. "Más allá del Kalón
Akroterión y del Mastia de Tarsis, los
romAnos no podrán hacer botín,
ni comercio, ni fundar ciudades". Más allá
del límite señalado por Una interminable
fila de loncheras
los hijos de Cartago refuerzan sus piquetes
y aguardan con impaciencia
los gritos de combate.
Algunos patean la pelota o hacen carreras
con pequeños autitos, otros
intercambian figuras o leen aburridas historietas.

-"Pero hijos, luchando y compitiendo está la oportunidad
que os ofrece
Dios de ser mejores, ¿por qué no la buscáis?"

Casuarinas y eucaliptos ondean majestuosos
alrededor del patio. El arenal
es devastado por el viento y se alza y se
agitav vuelve a caer.
Cneo desembarca sus tropas en Ampurias. Los
de Cartago esperan.
La guerra ha comenzado.

De E/ libro de los encuenlras, Seglusa, Lima, 1988



Ramón Cote Baraibar
(Cúcuta, Colombia, 1963

Fue, con desigua fortuna, portero en el equipo del colegio, defensa derecho y, 
en alguna olvidada ocasión,delantero centro.En el càpitulo de ofensrts varias, fue àrbitro todo vestido de negro
en un sólo partido, cuya mayor consecuencia fue la imposibilidad de
creer en la justicia. Todavìa se precia de tener los reflejos de esa
época y la nostalgia intacta.

FUTBOLISTAS EN LA PLAYA

A mi hiia Alejandra

A esa hora final de la tarde
una docena de jóvenes jugaban

un partido de fútbol frente a la playa del hotel.
Mientras el sol se hundía cada vez más

en el mar, sobre la orilla corrían
a toda velocidad persiguiendo a gritos

el balón y levantando entre sus pies descalzos
una multitud de nubes de arena teñidas,

traspasadas por una luz completamente roja,
como si toda la playa ardiera bajo sus plantas,

como si se hubiera declarado un incendio
en medio de esta orilla al sur del Caribe.

Los jugadores, desfiguradas sus sombras sobre las dunas,
ignoraban que en ese mismo instante

mi hija menor y yo los mirábamos desde una terraza,
siendo testigos de esa tarde irrepetible.

Cuando vimos entre las brasas, entre los últimos rayos
de luz rasante de ese atardecer, en la arena

de fuego fugaz, el momento en el que esta parte del mundo
se convirtió en un lugar habitado

por una docena de dioses que nos señalaban
que aquì en la tierra también era posible hallar el paraìso


Mario Cuenca Sandoval
(Sabadell, Barcelona, 1975)


Mario Cuenca Sandoval, carrilero, nació en Sabadell en 1975,
época en que la FIFA World Cup se llamaba todavía Copa Jules Rimet. 
El primer Mundial que recuerda -porque entonces
se llamaba Mundial- fue el de Argentina 78, aquel campeonato
en que el fùtbol y el horror corrieron de la mano, de modo que
sus primeros recuerdos de.ftùtbol son en blanco y negro y tienen la
melena de Mario Alberto Kempes. Ha sido convocado para las antologías 
Poesía a patadas y El gol nuestro de cada día, ambas
alcuidado del seleccionador Francisco J. Uriz, además deL libro
de fútbol (2010), bajo la dirección del técnico Pablo Nacach.


FIN DEL TIEMPO REGLAMENTARIO


"El centrocampista del Manchester City se desplomó media-
da la segunda parte y tras intentar reanimarle en el campo,
posteriormente fue evacuado a un hospital de Lyón donde se
certif,icó su fallecimiento. Elfurbolista, de 25 años, había si-
do internacional en 64 ocasiones llnotandl B goles (...) El
presidente de la FIFA (...) se ha mostrado "conmocionado"
por la muerte del jugador camerunés, pero ha señalado que
"elfùtbol debe continuar"', (Elpaís, 26/06/2003)


No es ese primer plano
de un hombre que se asfixia
No su boca de pez mordiendo el aire
esa fruta vacía
en que confluyen todas las miradas
como luciérnagas
No se trata de eso
No el modo en que su cuerpo se desploma
como una marioneta con las cuerdas ardiendo
tras sostener
un demasiado breve teatro de equilibrios
sobre el agua común
del terror y el asombro
No se llame ilegítima la piedad que despierta
(La piedad es un viaje al fondo de lo humano)
No sea nadie ingenuo
Porque siempre hay un palmo de terreno
donde podrá la muerte masticar los segundos
mientras, discurra el tiempo de partido
(La muerte es un antílope
El terreno de juego igualmente es su hábitat)
No el sonido del cuerPo que termina
cuando golpea al fondo de este mundo
(Ese ruido de tubos Y bidones)
No la mueca de horror (lejana) de su amante
(Laoconte al otro extremo del planeta)
No se trata de eso

Es el silencio

No se parece a nada de este mundo
el siiencio delante de las cámaras

De Guerra después del sueño' La Gurúa' Barcelona 2008

Osvaldo Picardo
(1955, Argentina)

Nació el mismo año que Marcelo Bielsa y en que la selección, con un gol del increible Rodolfo Micheli, ganaba la Copa América, en Chile. Ese mismo año, como si fuera poco, el que iba a ser su club favorito, Boca Juniors, ganaba a su archienemigo River Plate por 4 goles. A pesar de semejantes antecedentes, reconoce que tiene dos problemas para jugar: uno es la pierna izquierda y el otro, la derecha. Eso lo ha empujado fatalmente a la escritura, donde por suerte sólo necesita de las manos.
Actualmente reside en Mar del Plata, enseña literatura y dirige la revista La Pecera.
Entre sus primeros libros de poemas podemos mencionar: “Apenas en el mundo” (1988), “Dejar sin ventanas la verdad“ (1993), que constituyen una primera etapa de su escritura en busca de una voz propia que aparece ya en "Quis, quid, ubi. Poemas de Quintiliano" (1997) y que se ahonda en “Una complicidad que sobrevive” (2001), libro éste que le valió el premio de poesía del Fondo Nacional de Las Artes. En el 2009, publicó “Pasiones de la Línea (Poemas de Nicolás de Cusa)” y recientemente ha publicado “Mar del Plata”, con un poema dividido en 12 partes y dedicado a su ciudad natal.

Poema publicado en "Quis, quid, ubi. Poemas de Quintiliano" (1997)


LA MANO DE DIOS

“Diestro aquel en volver con diestra planta la pelota que huye, compensando con los pies el oficio de las manos...”
Astronomicon
de Manilio Antíoco.(circa s.I d.C)


La pelota escapa con la poca elegancia
de una cabeza decapitada; rompe
con leyes de quietud y buenos modales. 
Pudiera ser un domingo, por la tarde
con calles vacías y silencio de pájaros.
Pudiera ser en cualquier parte,
en cualquier tiempo, efeméride patria
y/o circo romano.
                                 Pero sólo fue
en un lugar y un momento. La cosa es
que el salto está todavía en el aire,
en el extremo exahusto de un músculo
contraido por una guerra y una derrota.
En el sexto minuto nació,
de un empatado segundo tiempo.

Y en la ovación callada, Maradona
por encima del Inglés se eleva. 

Después fue otro día, apenas salió el sol
y se habló de la trampa y hasta de dios. 

México,  junio de 1986






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